"A vos y de vos la pido - replicó don Quijote-, porque ni yo soy de madera ni vos de bronce, ni ahora son las diez del día, sino media noche, y aun un poco más, según imagino, y en una estancia más cerrada y secreta que lo debió de ser la cueva donde el traidor y atrevido Eneas gozó a la hermosa y piadosa Dido. Pero dadme, señora, la mano, que yo no quiero otra seguridad mayor que la de mi continencia y recato, y la que ofrecen esas reverendisimas tocas.
Y diciendo esto besó su derecha mano, y la asió de la suya, que ella le dió con las mismas ceremonias."
pasaje gentileza de Miguel de Cervantes Saavedra.
Hace 7 años.
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